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¿Qué círculo ordenar primero en la empresa familiar?

En muchas empresas familiares aparece una sensación difícil de explicar, pero muy clara para quienes la viven: “Todo está desordenado”.

Las reuniones no fluyen, las decisiones se postergan, los vínculos se tensan y cualquier tema, por mínimo que sea, termina generando discusiones que exceden lo operativo. Sin embargo, cuando intentan ordenar, no saben por dónde empezar.

Esto ocurre porque en la empresa familiar conviven tres sistemas distintos, profundamente interrelacionados: la familiala empresa, y la propiedad.

El error más frecuente es intentar resolverlos todos al mismo tiempo… o no resolver ninguno.

Por eso, antes de tomar decisiones, es clave hacerse una pregunta estratégica: ¿Por qué círculo podemos empezar?

Los tres círculos de la empresa familiar

1. El círculo de la empresa

(La gestión, los roles, las decisiones, los procesos)

Este círculo se manifiesta cuando el desorden aparece en el funcionamiento cotidiano del negocio.

Suele expresarse en situaciones como:

  • roles poco claros entre familiares que trabajan juntos;

  • decisiones que se superponen o se contradicen;

  • discusiones operativas que se vuelven personales;

  • falta de procesos, indicadores o reglas formales;

  • sensación de que “todos hacen de todo”, pero nadie es responsable.

En tu empresa familiar: ¿Está claro quién decide qué en la empresa? ¿Las funciones están definidas o dependen de la persona? ¿Las discusiones operativas se trasladan a la mesa familiar? ¿La empresa podría seguir funcionando si una persona clave se ausenta? 

 Desde el Estudio Lepreri & Eier trabajamos sobre: definición de roles y responsabilidades; estructuras de decisión claras; reglas de funcionamiento entre familiares que trabajan juntos; procesos de profesionalización sin perder la identidad familiar.


2. El círculo de la familia

(Los vínculos, las emociones, la historia compartida)

Cuando el círculo familiar necesita orden, el conflicto no siempre es visible, pero se siente. Suele aparecer en:

  • conflictos no dichos que se arrastran desde hace años;

  • tensiones entre generaciones;

  • diferencias entre quienes trabajan en la empresa y quienes no;

  • dificultades para hablar de dinero, poder o futuro;

  • conversaciones que se evitan “para no generar problemas”.

En las empresas, suele ocurrir que existan hijos que sienten que no son escuchados, pero nunca lo dicen; familiares que no trabajan en la empresa, pero opinan o reclaman; discusiones que se repiten sin llegar a acuerdos reales; miedo a hablar de sucesión por temor a romper vínculos.

En la empresa de tu familia: ¿Qué temas no se pueden conversar hoy en la familia? ¿Todos los miembros sienten que tienen un lugar claro? ¿Se habla de expectativas o se asume que “todos entienden”? ¿Los conflictos se conversan o se postergan? 

Dentro del sistema de la Familia, acompañamos procesos de: comunicación y acuerdos familiares; espacios de conversación estructurados y cuidados; ordenamiento de expectativas y límites; preparación emocional para cambios (ingresos, salidas, sucesión).


3. El círculo de la propiedad

(El patrimonio, la titularidad, el control y la continuidad)

Este es, muchas veces, el círculo más postergado y el que mayor riesgo silencioso genera.

Suele evidenciarse cuando hay:

  • dudas sobre el futuro del patrimonio;

  • contratos sociales desactualizados;

  • falta de previsión ante fallecimiento, retiro o conflicto;

  • miedo a perder control o equilibrio entre herederos;

  • confusión entre ser socio, trabajar en la empresa o ser parte de la familia.

En tu empresa: ¿La estructura societaria refleja el proyecto actual de la familia? ¿Está previsto qué pasa ante un fallecimiento o retiro? ¿Todos los socios tienen el mismo nivel de información? ¿El patrimonio está al servicio del proyecto o genera tensiones? 

Desde este círculo, podemos abordar la revisión integral de estructuras societarias; alineación entre propiedad y proyecto empresario; articulación entre lo legal, lo estratégico y lo vincular.

¿Por dónde es conveniente empezar?

No existe una única respuesta.
El círculo prioritario es aquel que hoy genera más ruido, más desgaste o más riesgo, incluso cuando no siempre es el más visible.

Ordenar no es separar.
Ordenar es darle a cada sistema el lugar que le corresponde, para que la empresa pueda crecer sin romper los vínculos que la sostienen.

Muchas veces, intervenir en un solo círculo permite destrabar los demás.

Desde el Estudio, acompañamos a empresas familiares a identificar qué círculo necesita atención hoy, y a trabajar de manera integral sobre familia, empresa y propiedad.

Porque crecer no debería implicar perder el equilibrio.

Y ordenar a tiempo es una forma concreta de cuidar el presente y el futuro.

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