En muchas sociedades de responsabilidad limitada (SRL), especialmente en empresas familiares, el contrato social se redacta al inicio del proyecto y luego permanece sin modificaciones durante años. Sin embargo, mientras el estatuto queda inmóvil, la empresa crece, la familia cambia y los riesgos se transforman.
Una de las cláusulas más sensibles, y a la vez más postergadas, es la que regula qué sucede ante el fallecimiento de un socio. Su omisión o redacción deficiente puede generar consecuencias significativas, tanto en el plano jurídico como en el organizacional y familiar.
La cláusula de fallecimiento: un punto crítico en las SRL familiares
Desde una mirada legal, el fallecimiento de un socio sin una cláusula clara puede derivar en:
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Ingreso automático de herederos a la sociedad, sin criterios de idoneidad, formación ni acuerdos previos.
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Conflictos entre los socios sobrevivientes y la familia del socio fallecido, especialmente cuando no comparten expectativas ni objetivos.
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Paralización de decisiones estratégicas, por falta de consensos o disputas sobre la representación societaria.
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Judicialización de situaciones que podrían haberse prevenido mediante acuerdos claros.
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Riesgo para la continuidad del negocio, afectando su valor, gobernabilidad y clima interno.
En empresas familiares, estas consecuencias suelen amplificarse, ya que los vínculos emocionales se superponen con los roles societarios y empresariales.
¿Por qué este tema suele postergarse?
En la práctica, muchas familias empresarias evitan revisar esta cláusula por razones emocionales:
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“Después lo vemos”
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“Somos familia, nos vamos a poner de acuerdo”
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“Es un tema incómodo”
Sin embargo, la experiencia demuestra que la falta de previsión no protege a la familia, sino que la expone. Cuando estos escenarios se presentan sin planificación previa, las decisiones se toman en contextos de urgencia, dolor o conflicto, lo que suele profundizar los problemas.
Mucho más que una decisión jurídica
Revisar la cláusula de fallecimiento no es solo un acto legal. Es una decisión estratégica que involucra:
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el proyecto empresario y su continuidad en el tiempo;
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el patrimonio familiar y su adecuada protección;
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el rol de las futuras generaciones, tanto dentro como fuera de la empresa;
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la relación entre los sistemas familia – empresa – propiedad.
Por eso, en el ámbito de la empresa familiar, este análisis requiere una mirada integral, que articule lo jurídico con lo organizacional y lo vincular.
Anticipar para cuidar
Planificar estos escenarios no adelanta problemas.
Por el contrario, evita que aparezcan sin herramientas.
Trabajar preventivamente permite definir reglas claras, consensuadas y alineadas con los valores y objetivos de la familia empresaria, reduciendo incertidumbres y fortaleciendo la gobernabilidad de la empresa.
En Estudio Lepreri & Eier acompañamos a familias empresarias en la revisión y ordenamiento de estas cláusulas críticas, integrando:
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análisis legal y societario,
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diagnóstico organizacional,
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trabajo sobre roles, expectativas y vínculos familiares.
El objetivo es anticipar escenarios, cuidar la continuidad del negocio y preservar los vínculos que sostienen a la empresa en el largo plazo.
Porque ordenar hoy es una forma concreta de cuidar el mañana.

